Buenos Aires sigue llamando

Sí, el tránsito es una mierda. También la violencia agazapada en los vínculos, los apuros, los nervios. Pero cuando sabés encontrar el rincón justo, Buenos Aires todavía te regala un beso. Lo sentí esta noche, cuando iba por San Telmo con Facu, volviendo de comer en un bodegón. Lo pensé ayer, cuando hablábamos con Sebastián de otros países y otras miradas, luego de comer en un lugar "cool" de Barrio Norte. Lástima que haya que escarbar entre la mediocridad... pero todavía vale la pena.

1 Comments:
Qué bueno que estuvo caminar así, a la deriva, desde San Telmo hasta Congreso. En ese momento sentí que estaba "en contacto". Con vos, con lo que pensaba de lo que veía, con Buenos Aires también. Me alegra que hayas sentido algo parecido. No me sorprende a esta altura.
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