En el camino

la idea es tomar nota de lo que va pasando, recuperar algunos momentos y algunas imágenes... compartirlas con los amigos y con los visitantes... quizás, acumular unos cuantos flashes que luego puedan tomar forma artística

jueves, diciembre 28, 2006

Sandra Russo, las fiestas y mis padres

Cito a Sandra Russo, en Página, que me representa frecuentemente. Unos párrafos del artículo de ayer sobre los padres, las fiestas y la orfandad.

"El huérfano en mi infancia era un personaje de Dickens, alguien de otro siglo. Un niño o niña como yo, pero despeinados, vestidos con el tweed roído de un abrigo que no alcanzaba nunca para quitarles el frío. Estaban solos en las calles, o eran rehenes de algún maldito. Tomaban sopas inmundas y soportaban todo tipo de humillaciones [... ]

Cuando uno atraviesa muchos años después el golpe de ser huérfano en serio, no entiende lo que pasa. Primero no lo entiende. Hay que procesar la información y esperar a que surja alguna explicación razonable a esta ley de la vida para la que uno jamás está preparado.

Verlos envejecer. Verlos volverse más pequeños. Verlos vacilar, olvidar, recordar. Se vacila, se olvida y se recuerda de una forma distinta cuando llega la vejez. Todos ellos, nuestros padres, están un poco locos. La vejez, ¿será una forma de locura o libertad? Uno los escucha decir cosas que años atrás no hubiesen dicho nunca. Uno los ve exagerarse a sí mismos, ser ellos mismos pero mucho más, los ve concentrarse como esponjas de personalidades que de pronto sueltan todo lo que contienen. Eso altera.

Y altera saber que los estamos acompañando. En ese camino que va en una sola dirección. Qué tema para las fiestas, ¿no? De ninguna manera: son estos temas, estos laberintos, los que afloran en estos días, bañados por esa tontina del shopping y la ilusión.

Los padres, en forma real o fantasmática, son quienes nos han presentado el mundo. Nos recibieron y nos dijeron ¿ves? Esto está muy bien, esto está muy mal, esto no lo harás jamás, esto no puede dejar de hacerse. Nuestra propia vida fue un largo intento de separar sus palabras de nuestras emociones y nuestros sentimientos. Los hemos amado y los hemos odiado, como corresponde. Pero han sido el parámetro invisible que marcaba nuestra estatura.

Cuando se dice que en estas fiestas uno se acuerda de los que no están, no necesariamente, pero en muchos casos los que no están, o no estarán, o no se sabe si volverán a estar, son los padres.

Y esto que pasa tanto y que le pasa a tanta gente mayor de cuarenta años, no se habla. No se habla en los medios de comunicación, no se habla entre amigos, no se habla con los padres. Y me pregunto si uno no llegaría más entero a esta instancia si este pasaje vital cobrara cuerpo, se compartiera, se visibilizara. Me pregunto si no nos ayudaríamos más, padres e hijos, hablando sobre el dolor, el fastidio, la rabia, la desesperación, la garúa de tristeza que ocasiona estar a cargo de los padres.

Y permitiría también que circule la certeza de que uno puede sobreponerse, y puede cosas que no sabe que puede.

Ese personaje de Dickens un día fui yo. No tengo el abrigo de tweed gastado, pero la orfandad me llevó directamente a la pregunta central de David Copperfield: “¿Seré yo el protagonista de mi propia historia, o le estará reservado a algún otro ese destino?”.

viernes, diciembre 22, 2006

de nuevo en BAHIA BLANCA


Todavía cansado del viaje, recibido por un aire fresco que ya se transformó en viento caluroso, aquí estoy, en mi ciudad natal. Dejo de lado la crítica habitual, prefiero relajarme y disfrutar del descanso, de compartir unos días con mi familia, de repetir esos rituales que me conectan en alguna medida con el pasado. Quizás los brillos de los árboles navideños y la fiebre de las compras no sean más que un intento de conjurar el paso del tiempo, ese que se empeña en marcar el calendario, las arrugas, los niños que aparecen y crecen, los que ya no están. Quizás y después de todo valga la pena festejar un encuentro con alguien querido, un momento de risas, un espacio para mirar adentro. ¿Cómo lo viven los demás?

lunes, diciembre 18, 2006

sabina y nosotros

esta noche mi amigo diego consiguió entradas para Sabina, así que además de excusarme con mi amiga Alba, con la que habíamos quedado en ir a cenar, me dispuse al ritual del recital, esta vez con el agregado de la entrada gratuita...

tal vez porque no me había preparado como en otras ocasiones y a pesar de que íbamos en "alegre montón" con Ana, el Mono, Natalia y varias chicas más, estaba frío al entrar en la cancha de Boca

Pero luego, (también "tal vez"porque Sabina se entrelaza con pedazos de mi historia, o porque su poesía cancionera me habla inevitablemente "a mí" en temas como "Contigo" o "La del pirata cojo", por mencionar sólo un par), no pude evitar que me invadiera una emoción romanticoide, una dulce sensación de disfrute relajado...

Qué bueno que pueda seguir sucediendo detrás de la voz ajada del español, lo celebro.

sábado, diciembre 16, 2006

recordando Monterrey


sí, la foto es más bien nerd, con esa corbata y esa cara de circunstancia... sí, podría haber incluído a mis amigos mexicanos, pero de alguna manera esta foto del final de mi experiencia en el Tec de Monterrey, con Melissa (de Boston) y Lee (de Australia), en el escenario, resume bastante de lo vivido en la intensa semana que recién ahora siento que ha terminado...

viernes, diciembre 08, 2006

termina monterrey


hace una semana que estoy por México, hoy terminé el trabajo de capacitaciones, conferencias y actividades varias... estoy empezando a relajarme en serio... después de tres días de lluvias y frío (la imagen de la foto solo es de una página web, nunca ví al edificio central del Tecnológico con tanta luz), espero que el avión pueda salir mañana... confiemos... mientras, hacen ronda en mi cabeza imágenes, impresiones, diálogos, encuentros varios... como suele suceder... ¿qué sucederá a mi vuelta? ¿se habrá quebrado la rutina? ¿seré, un poco, otro? ¿habré aprendido algo? ... me queda ir a cenar con Lee y Melissa, mis dos compañeras "conferencistas", así que espero pasar un buen rato y dejar, luego, que el latido de la vida me vaya llevando...

lunes, diciembre 04, 2006

méxico de nuevo


aquí estoy de nuevo, en Santa Fe, al lado del DF, en un día frío con apenas un rato de sol... vine sin muchas ganas por trabajo, pero uno no puede evitar sacudir la cabeza cuando viaja... sentir que se cortan lazos, como si el destino te dijera "pensá qué estás haciendo con la vida, aprendé a disfrutar más, ¿dónde estás parado? ¿qué querés hacer?" y el corte, el final, la sensación de la partida-despedida... es extraño... por otro lado, me entusiasma conectar ambientes distintos, gente diferente, lugares humildes y hoteles impresionantes como el que me reservaron aquí... así que mi desgano se relaja y empiezo a distinguir los colores, los misterios, los detalles... no es que me inunde el entusiasmo, pero la curiosidad me rebota y me quedo mirando alrededor... eso es bueno, ya... mañana a la noche sigo para Monterrey, más capacitaciones, más charlas, más gente... ¿cómo estará todo?