En el camino

la idea es tomar nota de lo que va pasando, recuperar algunos momentos y algunas imágenes... compartirlas con los amigos y con los visitantes... quizás, acumular unos cuantos flashes que luego puedan tomar forma artística

jueves, mayo 24, 2007

cambalache


un vértigo de actividades / el ritmo habitual / ofertas ocasionales de pequeños "trabajitos" que no hay que dejar pasar (si no, no vuelven a llamarte) / encuentros planificados con amigos y amigas que hace rato que no veo / poco sexo (¿más de una semana de sequía?) / encuentros sorpresivos con personajes casi descolgados de un meteorito / por momentos, tan comunicativo que me puedo hacer amigo de las piedras / por momentos, huraño / por momentos destilo bilis de ironía (tengo que tener cuidado en el trabajo... eso no se ve bien) / leer sin tiempo de abordar todo lo que deseo (ahí está Bolaño, de nuevo, esperando... sin contar Kawabata, Bellatín y otras eclécticas elecciones) / siempre un poco de música, un celular y algún estéreo para conocer / el dentista pendiente, el maestro de astrología presente, y ahora en el gimnasio que me piden "apto médico" - shit / la ciudad, que sigue encerrando tesoros pero que no se puede andar / y los candidatos que debaten por televisión (¿sirve de algo?) / y los mediocres, asomando por... ¡todos lados! / y yo que sueño, que temo, que extraño a mis amigas y amigos medio lejanos, que ya quiero irme de paseo con una mochila al hombro y sin mirar atrás... cambalache, todo, sí / menos mal

miércoles, mayo 16, 2007

caminar y buscar


parece que no se puede hacer otra cosa que andar... hoy voy por la meseta, otros días por algún paisaje atrayente (a veces, el oasis tramposo), pero de nuevo me sale mal engancharme en los afectos... sin embargo, la búsqueda está, sigo, con sol y con lluvia... la vida me regala, de tanto en tanto, esos momentos deliciosos, la copa del cielo, el vino supremo... tratando de ser conciente una vez más...

lunes, mayo 14, 2007

la ciudad y los dobleces


mi amigo Facu me recuerda que tengo el blog medio olvidado... tiempo de retomar, entonces, ambos blogs... ¿para hablar de mí? tal vez, pero espejándome en la ciudad de los claroscuros, en estas calles que habito... porque más que contar noticias quiero hoy compartir impresiones que tal vez también reflejen los mares internos (los amores que se escapan otra vez y yo que los empujo a irse, los trabajos que llenan pero no plenifican)

buenos aires está llena de dobleces, de pliegues que ocultan otras cosas... palermo, por ejemplo: desde los artesanos deteriorados de los alrededores de la plaza cortázar hasta los negocios "cool" sin imaginación ni belleza... Algo similar ocurre con las expresiones artísticas, mal que me pese... tantas palabras amontonadas en publicaciones superficiales, que aciertan una imagen bella pero caen en la convencionalidad y la rutina... pasa con los artistas plásticos... con los cuentacuentos... con los músicos... y mejor no hablar de los políticos ¿es que no hay nada original que sorprenda con autenticidad? Sí, tal vez... hay rincones en la ciudad que son poesía pura... hay palabras y hay melodías que todavía pueden conmover... hay algunas personas que huelen a madera nueva y que tienen una actitud capaz de sacudir honestamente... ¿debería mencionarlos? tal vez otro día, tal vez quedarse pensando en qué cosas valen la pena en medio de la marea absurda que nos lleva...

jueves, mayo 03, 2007

Cine y pochoclo


Este texto salió en Página 12 del Domingo y me expresa... tanto. Por si lee algún extranjero, "pochoclo" en Argentina es popcorn (palomitas de maíz, pororó, etc).

"La conspiración del pochoclo", por Javier Porta Fouz

A veces la gente se duerme en el cine y muchas otras veces... Incluso ronca. Come. En algunas salas comen mandarina. En los cines de la Argentina uno puede hacer un poco de memoria y recordar que en los años 80 se solían comer chocolates. Me acuerdo del bloquecito Suchard, el Sufflair, el Aero, Chocolandia, Mantecol, bombones inclusive, Bananita Dolca, cosas que estaban buenas... A partir de mediados de los ‘90, con la llegada de las cadenas cinematográficas, masivamente gran porcentaje del público empezó a comer pochoclo. Se volcó al pochoclo y volcó el pochoclo en la sala de cine, que después quedaba todo pegoteado. Y lo revuelve también y hace un ruido infernal. La pregunta es: ¿Por qué... se comen los que están duros? Si las otras cosas que nombré creo estaban mejores, ¿no? ¿Por qué el pochoclo vende tanto? ¿Barato? No es barato, es carísimo. Deja un montón de margen de ganancia, tal vez es por eso. Pero ¿cómo convencieron a la gente de que comiera pochoclo? Y encima ahora algunas cadenas de cine dicen que están comprando campos de maíz... ¿Será porque no los dejan entrar con otra comida? ¡Dejen entrar con otra comida! ¿Y por qué venden tanto pochocho? ¿Será porque las películas que se estrenan con muchas copias son cada vez más largas? Qué sé yo... Miren las Piratas del Caribe, son larguísimas... dos horas y media, tres”.

(fragmento de “Cine y comida”, El Amante)