la suerte y los golpes de la vida

me pasó con el celular, la otra semana cuando me lo robaron (nuevito), pero al lado, en mi mochilita, estaban los documentos... y no los tocaron; me pasa con contratiempos cotidianos, con algunas molestias que luego derivan en situaciones distintas...
y me pongo a pensar si no es importante distinguir cuando las eventualidades de la vida son mensajes, cuando alguna contrariedad nos salva, en el fondo, de un problema mayor
estas reflexiones, que me emparentan con una actitud medio zen que no logro incorporar, me hicieron recordar un artículo de hace varios años, sobre un accidente que sufrió el periodista Marcelo Justo en un viaje; está tan bien redactado (incluyo el link abajo) que no pretendo emularlo, solo le "copio" la referencia a un viejo cuento taoísta. Cuenta que una noche roban un caballo a un campesino. Al enterarse del hecho los vecinos le dicen “qué mala suerte”. El campesino los mira imperturbable y les contesta: “Puede ser”. Al día siguiente, el caballo robado reaparece con seis caballos salvajes. Esta vez los vecinos le dicen “qué buena suerte”. Con el mismo semblante amable e inexpresivo, el campesino les contesta: “Puede ser”. Al otro día su hijo intenta domar uno de los caballos salvajes que lo tira y le rompe una pierna. Nuevamente lo compadecen los vecinos: “Qué mala suerte”, le dicen. Otra vez el impasible campesino les responde: “Puede ser”. Al día siguiente, aparece el ejército para reclutar a todos los jóvenes del pueblo: gracias a su accidente el hijo se salva de la guerra. Los vecinos le dicen: “Qué buena suerte”. Fiel a su tesitura, el hombre les contesta: “Puede ser”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-10977-2002-10-03.html

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