día del amigo

Cada vez que se celebra algún "día de" me surge la sospecha si surgió por inocencia, interés comercial o culpa, por pensar en tres razones habituales para recordar a alguien (la madre, el padre, el niño, etc etc). No responden a una fecha "clave" (el cumpleaños, por ejemplo, tiene una fecha clave, uno prefiere ignorarlo o celebrarlo pero ahí está, es indiscutible) y están teñidos de una parafernalia de prensa altamente pegajosa. En el caso del día del amigo, que aquí dicen que es internacional pero en otros países ni lo conocen, también se juntan estas cosas. Pero tiene la particularidad de llevar la vista hacia algo que es tan central (al menos, en la cultura argentina y en la mía, personal), que las contradicciones siempre toman signo de pregunta para mí. Tendría que investigar si fue alguna mente "naive" que lo sugirió con lo de la llegada del hombre a la luna, pero está claro que una interesada mirada comercial lo instaló y promovió... ¿se puede dudar el gran negocio que fueron ayer los negocios abarrotados, las reservas de cenas superadas y la gente por las calles hasta muy tarde? Como decía ayer por la radio Coco Silly, los que se juntan en el día del amigo no son los "buenos amigos" que uno tiene cerca, sino ese montón ruidoso de compañeros, amigos a medias y conocidos que aprovechan para juntarse a festejar, comer y tomar. Esta vez, lo que se me ocurrió pensar es en aquellos amigos que fueron quedando en silencio, con los que hemos dejado de vernos porque vivimos ya muy lejos o porque el cauce del tiempo nos distanció sin una razón aparente. Y habría una lista muy larga, pero van y vienen sus imágenes en mi cabeza con un dulce deseo de reencontrarnos. Alguna llamada, algún mensaje, los tratará de recuperar. Mientras, mis amigas y amigos más cercanos saben que los quiero, que los necesito, aunque a veces me dejen también disfrutar un poco de mi soledad, de esa distancia que me permite apreciarlos aún más.



